Del Águila Ferrer Asesores, socio de iusTime

Darse de alta como autónomo: trámites y en qué orden

Antes de empezar a facturar hay que pasar por Hacienda y por la Seguridad Social, y el orden importa.

Por José Salmerón López, Responsable Dpto. Laboral · Actualizado el

Formularios en blanco, un bolígrafo, un calendario con fechas marcadas y un sobre abierto sobre una mesa de madera.

En resumen

El orden es claro: primero el alta censal en Hacienda y después la afiliación y el alta en el régimen de autónomos de la Seguridad Social. Antes de presentar nada tienes que decidir tres cosas: el epígrafe que describe tu actividad, la mutua que cubre tus contingencias y la base de cotización. Cada una de esas decisiones condiciona tus obligaciones y tu cuota, así que conviene tomarlas con calma y no sobre la marcha.

Si vas a empezar a trabajar por tu cuenta, los trámites para darse de alta como autónomo se hacen en dos administraciones distintas y en un orden concreto. Primero Hacienda, luego la Seguridad Social. No es un capricho: la Seguridad Social necesita saber que ya estás dado de alta a efectos fiscales para encajar tu situación.

La parte administrativa es la más rápida de todo el proceso. Lo que de verdad te va a condicionar los próximos años son las decisiones que tomas justo antes: qué actividad declaras, quién te cubre si te pones malo y por qué base cotizas. Vamos por partes.

Lo esencial

  • 1El alta censal en Hacienda se presenta antes que el alta en la Seguridad Social.
  • 2El epígrafe que elijas marca tus obligaciones fiscales y qué deducciones puedes aplicar.
  • 3La mutua cubre la incapacidad temporal y el cese de actividad, entre otras contingencias.
  • 4La base de cotización determina cuánto pagas cada mes y qué prestaciones cobrarás.
  • 5Si vas a contratar a alguien, ese trámite es aparte y va después de tu propio alta.

Qué se presenta en Hacienda y qué en la Seguridad Social

En Hacienda presentas el alta censal, que es la forma de comunicar que empiezas una actividad económica. Se hace con el modelo 036. Es el trámite que te identifica ante la Agencia Tributaria y el que abre la puerta a tus obligaciones fiscales posteriores.

En la Seguridad Social haces dos cosas: la afiliación y el alta en el régimen especial de trabajadores autónomos. La afiliación es tu inscripción como persona dentro del sistema y el alta es la incorporación a ese régimen concreto. Si ya has trabajado por cuenta ajena, la afiliación ya la tienes hecha y solo necesitas el alta.

El orden no es casual. La Seguridad Social te va a pedir el alta censal como paso previo, así que si intentas empezar por ahí te van a devolver. Y no puedes facturar legalmente antes de estar dado de alta en ambos sitios.

Las decisiones que tomas antes de presentar nada

Aquí está el verdadero peso del proceso. El papeleo se resuelve en una mañana, pero estas tres elecciones te acompañan mucho tiempo.

El epígrafe

El epígrafe es el código que describe tu actividad. Debe reflejar lo que realmente vas a hacer, no lo que suena mejor ni lo que tiene fama de pagar menos. De él dependen tus obligaciones fiscales, si tienes que cobrar y repercutir IVA, si aplicas retención en tus facturas y qué gastos son deducibles.

Un epígrafe mal elegido te obliga después a darte de baja y de alta otra vez, o a añadir un epígrafe adicional. Es más limpio pensarlo bien desde el principio. Si tu actividad tiene varias patas, lo normal es declarar más de uno.

La mutua

Al darte de alta eliges una mutua colaboradora. Es la que gestiona la incapacidad temporal, el cese de actividad y la asistencia sanitaria derivada de contingencias profesionales. Puedes cambiarla más adelante, pero mientras estés con una no puedes usar otra.

No es una decisión irreversible, así que no te bloquees. Mira qué mutuas operan en tu zona y qué trato dan al colectivo autónomo.

La base de cotización

La base es el importe sobre el que se calcula tu cuota mensual. Cuanto más alta, más pagas cada mes y mayores son las prestaciones que puedes cobrar después. Cuanto más baja, menos pagas hoy y menos cobras si llega el problema.

Elegir la base mínima para ahorrar es tentador al principio, pero conviene mirar qué cubre realmente esa base en caso de baja o de cese. Es una decisión que puedes revisar con el tiempo, así que no la dejes en piloto automático años.

El orden de los trámites, paso a paso

Con las decisiones tomadas, la secuencia es esta:

  1. Alta censal en Hacienda. Se presenta el modelo 036 con tus datos, la actividad, el epígrafe y la fecha de inicio.
  2. Afiliación en la Seguridad Social, si no la tienes de antes por haber trabajado por cuenta ajena.
  3. Alta en el régimen de autónomos, indicando la mutua elegida y la base de cotización.
  4. Comunicación a la mutua, si te lo pide, para dejar constancia de la elección.

Si vas a contratar a alguien, el alta del trabajador es un trámite aparte y va después de que tú estés dado de alta. Si vas a operar como sociedad, el orden cambia y hay pasos notariales y registrales previos.

Un detalle que cambió hace poco: la declaración censal simplificada ya no existe. Quedó suprimida el 3 de febrero de 2025 por la Orden HAC/1526/2024, así que ahora todo pasa por el modelo 036. Si encuentras guías antiguas que te mandan a la versión simplificada, están desactualizadas.

Qué pasa después del alta

Una vez dado de alta, empiezan tus obligaciones periódicas: facturar con los requisitos que marca la ley, presentar tus declaraciones trimestrales y anuales, y llevar un registro ordenado de ingresos y gastos.

La cuota de autónomos se paga todos los meses, incluso los que no facturas. Eso es lo que más sorprende a quien empieza. Si un mes no hay ingresos, la cuota sigue ahí.

También conviene tener claro desde el principio cómo vas a organizar la contabilidad. No es lo mismo una actividad de servicios con pocos gastos que un negocio con proveedores, stock y varias líneas de facturación. Si quieres que alguien lleve esta parte por ti, puedes mirar nuestra gestoría para autónomos en Almería y ver qué incluye.

Y si además tienes una pequeña empresa o prevés crecer, el asesoramiento integral para pymes y autónomos cubre la parte fiscal, la laboral y la mercantil en un mismo sitio, sin que tengas que ir saltando entre profesionales.

Errores habituales al empezar

  • Facturar antes de estar dado de alta en Hacienda y en la Seguridad Social.
  • Elegir un epígrafe porque es el que usó un conocido, sin comprobar que encaja con tu actividad real.
  • Poner la base de cotización más baja sin mirar qué prestaciones cubre.
  • Olvidar que la cuota se paga también los meses sin ingresos.
  • Dejar la contabilidad para el final del trimestre y perder facturas por el camino.

Ninguno de estos errores es grave si se corrige a tiempo, pero todos cuestan dinero o tiempo. Si tienes dudas sobre tu caso concreto, lo más sensato es plantearlo antes de presentar el alta. Puedes contactar con nosotros y lo vemos juntos.

Preguntas frecuentes

¿Puedo darme de alta en la Seguridad Social antes que en Hacienda?

No es lo recomendable y en la práctica te lo van a pedir al revés. El alta censal en Hacienda es el paso previo que acredita que empiezas una actividad económica. Si empiezas por la Seguridad Social, es habitual que te devuelvan o te pidan primero ese alta.

¿Qué pasa si elijo un epígrafe que no se corresponde con mi actividad?

Que tus obligaciones fiscales no encajan con lo que haces: puedes estar aplicando retenciones que no tocan, no repercutiendo IVA cuando deberías o deduciendo gastos que no corresponden. Lo normal es corregirlo con una modificación del alta censal, añadiendo o cambiando epígrafes.

¿Puedo cambiar de mutua más adelante?

Sí, la elección de mutua no es definitiva. Se puede cambiar cumpliendo los plazos y la forma que marca la normativa. Lo importante es que mientras estés con una, es esa la que gestiona tus contingencias profesionales y la incapacidad temporal.

¿La cuota de autónomos se paga aunque no facture nada ese mes?

Sí. La obligación de cotizar existe mientras estás de alta, independientemente de si has tenido ingresos o no. Por eso conviene elegir la base con cabeza desde el principio y revisarla cuando cambie tu situación, en lugar de dejarla fija durante años.

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